VIPASSANA: la asana VIP de Buda

Asana es “postura” y vip es “principal”, así que me permito bromear un poco con la palabra vipassana que me resulta así como “la asana vip de Buda” ya que como dice el Iluminado, hay que sentarse en la postura de piernas cruzadas para practicar y experimentar dentro del silencio y la quietud.

La meditación es para mi un viaje hacia las cavernas mas oscuras del inconsciente y del Ser. Hay muchas clases de meditación, visuales, caminando, guiadas, dinámicas como las de Osho, la Zen, la Budista,  etc… de todas las que probé me quedo con la sentada y la que enfoca la atención en un punto clave de la respiración, la misma técnica con la que el Buda se iluminó después de haber probado varias también y de la mano de sus maestros, decidió indagar más por cuenta propia y sacó conclusiones que sus guías no habían llegado e introdujo algunos aspectos más para poder así salir del sufrimiento.

Buda había dedicado muchos años en la auto-observación a través de técnicas y experiencias como el ayuno extremo, el maltrato al cuerpo y otras tantas más, pero se dió cuenta que por mucho que hacía en su cuerpo, su mente continuaba agitada y llena de deseo y con ello el sufrimiento no cesaba y la incomprensión tampoco. Por ello continuó arduamente hasta que optó por sentarse, enfocar su atención en la respiración y de ésta manera observar la mente-materia hasta que pudo obtener aquello que tanto anhelaba…salir del sufrimiento y ofrecerlo a todos los humanos para que pudiesen vivir una vida mas plena dentro de un contexto intelectual y al mismo tiempo experimental.

Solo a través de la experiencia de la técnica uno obtendrá el entendimiento para así trascender la materia, para ello años de práctica son requeridos, aquellos que se entreguen en la disciplina beberán el néctar de la meditación y así  entender la mente, la materia, la VIDA y la MUERTE.

El establecimiento de la atención fue muy alabada por el Buda en los sutras, el único camino para la purificación de los seres, para la superación de la pena, para extinguir el sufrimiento, para recorrer el sendero de la verdad y para experimentar el nirvana (la liberación).
En este sutra, el Buda expuso un método práctico para desarrollar el autoconocimiento, (observación del cuerpo), (observación de las sensaciones) (observación de la mente) y (observación de los contenidos mentales).
Para explorar la verdad sobre nosotros mismos debemos examinar lo que somos: cuerpo y mente. Debemos aprender a observarlos directamente en nosotros mismos y para eso
hay que recordar tres puntos:

1. Se puede imaginar la realidad del cuerpo por medio de la contemplación, pero para experimentarlo directamente debemos trabajar con las sensaciones corporales que surgen en él.
2. De igual forma, la experiencia auténtica de la mente se logra trabajando con los contenidos mentales, y por eso, al igual que no se pueden experimentar por separado el cuerpo y las sensaciones, tampoco se puede observar la mente separada de los contenidos mentales.
3. La mente y la materia están tan estrechamente interrelacionadas que los contenidos mentales se manifiestan siempre como sensaciones en el cuerpo.

Por eso el Buda dijo:

Vedanā-samosaraṇā sabbe dhammā
“Todo lo que surge en la mente fluye acompañado de sensaciones.”
Por eso, la observación de la sensación es un medio, en
realidad es el único medio, para examinar la totalidad de
nuestro ser, tanto físico como mental.

Nuestra naturaleza cuenta con cuatro dimensiones: el cuerpo y sus sensaciones; la mente y sus contenidos. Éstas proporcionan cuatro avenidas para establecer la atención plena. Para que la observación sea completa debemos experimentar cada una de las facetas, algo que sólo podemos hacer por medio de vedanā, la sensación.

Esta exploración de la verdad hará desaparecer todos los conceptos falsos que tenemos de nosotros mismos.
De igual forma, para corregir la visión errónea que tenemos del mundo exterior; debemos explorar la forma en la que el mundo exterior interacciona con nuestro fenómeno de mente y materia, nuestro propio ser. El mundo exterior entra en contacto con el individuo únicamente a través de las seis puertas de los sentidos: ojo, oído, nariz, lengua, cuerpo y mente. Como todas estas puertas de los sentidos se encuentran en el cuerpo, cada contacto con el mundo exterior ocurre a través del cuerpo.
Los maestros espirituales tradicionales de la India antes del Buda, en su época y después de él; expresaron la idea de que la avidez causa el sufrimiento, y que para eliminar
el sufrimiento es preciso prescindir de los objetos que uno desea. Esta creencia condujo a diversas formas de penitencia y a abstinencias extremas de estímulos externos.

Para desarrollar el desapego, el Buda siguió un enfoque diferente.
Tras haber aprendido a examinar las profundidades de su propia mente, comprendió que entre el objeto externo y el reflejo mental de la avidez hay un eslabón perdido: vedanā ( sensación).
Cuando entramos en contacto con un objeto a través de los cinco sentidos físicos o de la mente, se produce una sensación; en base a esa sensación surge la avidez. Si la sensación es agradable estamos ávidos de prolongarla, si es desagradable estamos ávidos de que desaparezca.

La causa inmediata del surgimiento de la avidez y por consiguiente, del sufrimiento, no es algo que está fuera de nosotros, son las sensaciones que se manifiestan en nuestro cuerpo.

Si esta exploración de la verdad se intentase por medio de la contemplación o de la intelectualización, se podría ignorar fácilmente la importancia de vedanā.

Sin embargo, el punto crucial de la enseñanza del Buda es la necesidad de comprender la verdad no sólo intelectualmente sino por experiencia directa.

Sin embargo, limitarse a sentir las sensaciones no es suficiente para hacer desaparecer el autoengaño; es esencial comprender las tres características de todos los fenómenos: debemos experimentar directamente anicca (impermanencia), dukkha (sufrimiento) y anattā (ausenciade un “yo”) en nosotros mismos. De entre las tres, el Buda siempre subrayó la importancia de la impermanencia porque la comprensión de las otras dos aparece fácilmente al experimentar profundamente la característica de la impermanencia.

Uno mora observando el fenómeno del surgir.Uno mora observando el fenómeno del desaparecer.Uno mora observando el fenómeno del surgir y desaparecer.
Estas frases revelan la esencia de la práctica, a menos que se experimenten estos tres niveles de impermanencia no se desarrollará paññā (sabiduría) -la ecuanimidad basada en la experiencia de la impermanencia que conduce al desapego, a la liberación.

 

Después de mi 6to Vipassana y en especial este último que es sólo para estudiantes veteranos puedo decir que estoy feliz de haberme adentrado en este viaje meditativo bajo las enseñanzas metafísicas de Buda, y que solo después de los años de una practica disciplinada puedo saborear el néctar de la meditación y entender mas allá de la mente y la materia y haber encontrado mi Dhamma.

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Ojalá que todos salgan de la desdicha, que todos disfruten de la paz verdadera, armonía verdadera, felicidad verdadera…felicidad verdadera. 

METTA

 

#capturamomento: Recién salida de la meditación y después de 10 días retirada del mundo, sin contacto físico ni visual, restricciones con la comida y horario extremo empezando el día a las 4:00 de la mañana y 10 horas de meditación al día, ésta fué mi primera meditación sola en casa de nuevo, Barcelona  Diciembre 2018.

 

Gracias por Ser… gracias por leer.

Estefanía Morales

 

 

 

 

 

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