El coco de la vida…

Mi reto máximo era cruzar el charco por dos motivos, uno para cumplir uno de mis primeros sueños, viajar sola lo mas lejos posible y el segundo poder adentrarme en la selva Amazonas para convivir con los indígenas de la zona.

La preparación del viaje en pocos meses me hizo perder peso en poco tiempo aunque yo ya soy delgada de por si, el viajar a uno de los países donde en aquel entonces las peleas entre policías y favelas dejaban ademas de mal cuerpo, unos cuantos muertos también.

Aun así, a pesar de las terribles noticias y el continuo susurro de fondo de la gente mas cercana a mi que me repetía sin cesar… que estaba loca de irme a esa parte del planeta y en especial a ese país y a esa ciudad, decidí seguir hacia adelante con mi autopromesa.

Cierto es que mis nervios aumentaban al  ver la fecha de partir acercarse, las preguntas empezaron a boicotearme… estas segura de ir? no crees que te estas precipitando al ir sola? y que harás por allí tu sola y sin saber el idioma?

Todas las preguntas procedían de un solo lugar, un lugar desconocido hasta el momento, venían del miedo. Ese miedo que me hacia sentir dos cosas, cancelar el viaje, olvidarme y hacerlo cuando me sintiera realmente preparada  o sentir de verdad esa adrenalina y saltar al vacío, abrazando la incertidumbre de un viaje “NO PLANIFICADO.”

Mi adrenalina era mas fuerte que mi miedo hasta tal punto que no sabia diferenciar si lo que sentía era miedo o excitación, así que decidí subir al avión y afrontar ese mix emocional interno que conllevaba tomar una decisión tan importante para mí a nivel personal en aquel momento.

BRASILLLLLLLLL!!!!! Allá voyyyyy!!!

La simple idea de aterrizar en una ciudad tan grandiosa y al mismo tiempo “peligrosa” me hacia estremecer de terror, pero allí estaba llegando… era el momento de coger mis miedos, maquillarlos, empoderarme y poner todos mis sentidos en alerta de “superviviencia” porque era así como se vivía en lugares de Sudamérica si no querías ser presa rápida, algo completamente opuesto a como vivimos en Europa.

Brasil me enseño muchas cosas de mi misma y fue allí donde empecé a tener de nuevo esas preguntas existenciales, estaba claro que se acercaba una nueva transformación interior alrededor de mis 26 años. Brasil fue sin duda el principio de un camino que me llevaría al portal que un día atravesaría para dejar de ser una persona y convertirme en otra, esa que soy ahora.

Sin duda mi decisión de ir a uno de los países que me alegra el corazón cada vez que pienso en su cultura y naturaleza, fue la mejor decision de mi vida.

Al regresar a España me di cuenta que mi mochila estaba llena de cosas… no de aquellas que son materiales y pesan sino de aquellas que jamas me hubiera imaginado sobre mi persona y de aquellas que además… me hacen sentir mas ligera.

Reto cumplido, sueño realizado y nueva persona renaciendo!

#capturamomento:  Atardecer en la playa de Río de Janeiro tomando elixir de vida, agua de coco!

Gracias por Ser… gracias por leer.

Estefanía Morales

 

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